Un Buen Propósito para Padres y Madres con Niños Pequeños

Un Buen Propósito para Padres y Madres con Niños Pequeños

reír con los hijosUna de las preocupaciones de muchos padres es cómo tener una buena relación con los hijos, especialmente a medida que se van haciendo mayores. De pequeños es más fácil tener una buena relación con ellos, porque nos adoran y siempre quieren estar con nosotros, pero cuando empiezan a crecer, la relación se complica.

Si tienes niños pequeños, es posible que te preocupe que esto suceda. Seguramente, te gustaría llevarte bien con ellos durante toda la vida, y que siempre te consideraran su amiga, pero sabes que no siempre es fácil que sea así.

Evidentemente, la relación con los hijos es un tema complejo donde intervienen muchos factores: el carácter de los hijos, el carácter de los padres, el entorno, la situación familiar, etc. Pero, independientemente de esto, hay pequeñas cosas que nos pueden ayudar mucho.

Y hoy me gustaría compartir contigo una de estas pequeñas cosas.

El Poder de la Risa

Si hay algo que es capaz de acercar a las personas, es la risa. Reír es una de las sensaciones más fantásticas que hay, y compartirlo con los demás fortalece lazos como pocas cosas.

Alguien con quien reímos a menudo es alguien con quien nos gusta estar, y esto convierte la risa en un medio fantástico para construir una buena relación con las personas en general. Y los hijos no son una excepción. Especialmente los niños pequeños.

Una manera de acercarte a tus hijos, pues, y de construir unos pilares sólidos donde vuestra relación se vaya asentando, es reír juntos a menudo.

Un Buen Propósito: Hazlo Reír cada Día

Desafortunadamente, los adultos no reímos mucho. Hay gente que no ríe prácticamente nunca.

No sé cuál es tu caso, pero es muy posible que no tengas la costumbre de reír cada día. Seguro que hay muchos días que estás cansada, que tienes problemas en el trabajo, que te duele la cabeza… y que lo último que te apetece es estar de broma.

Así que probablemente tendrás que esforzarte un poco, y por eso te animo a hacerte el firme propósito de hacer reír cada día a tu hijo. Como si fuera parte de la rutina diaria. De la misma manera que cada día lo vistes y cada día le das de comer, es una buena idea hacerle cada día.

Al principio puede costar un poco. Pero como todo, con la práctica se va haciendo más fácil, y al final sale de forma natural.

Cada día, en la lista donde apuntas las tareas diarias –comprar el pan, ir al mercado, pasar por la gestoría…– apunta a también “hacer reír a mis hijos.”

Aprovecha Mientras Son Pequeños

Por diversos motivos, este propósito es especialmente efectivo cuando los hijos todavía son pequeños.

En primer lugar, cuando los niños son pequeños, la relación aún está fresca y libre de problemas y resentimientos. Si tus hijos son adolescentes y la relación no es buena, seguramente te mirarán con mala cara si intentas hacerlos reír.

En segundo lugar, cuando un niño es pequeño, aún no tiene una idea formada del mundo, son las experiencias que va viviendo las que hacen que se la forme. Y cada vez que ríes con él, le estás ayudando a ver el mundo con buenos ojos. En parte, es como una inversión. Cada vez que ríes con él, es como si pusieras una moneda en su hucha de amor y afecto. Y esto lo acompañará toda la vida.

Y en último lugar, hacer reír a un niño pequeño es mucho más fácil. No tienes que hacer gran cosa, así que aprovecha. ¡Cuando sea un poco mayor tendrás que esforzarte más!

 

P.D. Ya que estamos puestos, este propósito también es muy efectivo para mejorar las relaciones de pareja. Y hoy, ¿ya le has hecho reír?

photo credit: Out Of Chicago via photopin cc

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