¿Por Qué Estás Aquí?

¿Por Qué Estás Aquí?

por qué estás aquíEl artículo de hoy es distinto. Si no es tu primer día aquí, enseguida lo notarás.

Quizás te preguntarás: ¿Quién es el que está hablando, Jan? ¿Eres tú o no?

Y la respuesta, de momento, es “no lo sé”. Hay una parte del mensajero en la que me reconozco, pero hay otra que no sé de dónde viene exactamente.

Lo que sí sé es que este mensaje está lleno de amor, y que quien lo transmite, sea quien sea, te ama muchísimo. Y esto es lo que realmente importa, ¿verdad?

Es un mensaje que habla de por qué estás aquí…

¿Por Qué Estás Aquí?

Todo empezó hace mucho tiempo. Mucho.

Yo estaba allí, contigo, mirando lo que acabábamos de crear. Era hermoso, de momento, pero sabíamos en lo que se iba a convertir. Sabíamos que la semilla de la oscuridad ya estaba plantada.

Entonces me giré hacia ti y te pregunté: ¿seguro que quieres ir? Va a estar muy oscuro allí abajo. Va a ser muy duro. ¿Seguro que quieres bajar?

Tú también te giraste, y me miraste con una seguridad aplastante. Ni siquiera abriste la boca para contestar, simplemente sonreíste. No había ni un ápice de miedo en ti. La confianza que irradiabas era absoluta.

Mi caso era un poco distinto. También me sentía seguro, y tampoco tenía miedo, pero sabía que no iba a ir. Por lo menos de momento. Tú te ibas, y yo me quedaba. Los dos lo sabíamos.

Pero aunque yo me quedaba, sabía lo que ibas a hacer, y sabía también el inmenso valor que tenía. Y el orgullo y el amor que sentí por ti fueron inmensurables.

Tú ahora no lo recuerdas, pero lo que estás haciendo es maravilloso. Es el regalo más grande que jamás nadie ha hecho. Te sumergiste en la oscuridad, por voluntad propia, y lo hiciste por el bien de todo el universo.

Esto es muy importante que lo sepas. Te mereces saberlo: lo que estás haciendo beneficia a todo el universo. Nos beneficia a todos. Tú estás haciendo el trabajo duro, pero todos recogemos los frutos. ¿Entiendes por qué te queremos tanto?

¿Entiendes lo importante que eres?

Ojalá algún día lo veas. Ojalá ese día sea hoy.

No te sacrificaste. Sacrificio no es la palabra. Tampoco asumiste ninguna responsabilidad. Esa tampoco es la palabra. La palabra es amor. Simplemente amaste con todas tus fuerzas.

Y en ese momento, amar, en tu caso, significaba bajar.

Y bajaste.

Hay una imagen que te ayudará a entender bien quién eres y qué estás haciendo aquí. Imagínate que entras en un gimnasio, y ves a dos personas haciendo pesas. Una de ellas parece muy tranquila. Tiene un par de pesas en las manos y las levanta con facilidad. La otra, en cambio, está sufriendo mucho. Está empapada de sudor, sus brazos tiemblan y contrae la cara de dolor.

En un primer momento, piensas que la primera persona es mucho más fuerte. Realmente lo parece. No da muestras de tener ninguna dificultad para levantar sus pesas. La segunda, en cambio, da un poco de pena. Incluso sientes un poco de rechazo hacia ella; tan débil, tan sucia y con la cara tan desencajada.

Pero luego te fijas un poco más, y en seguida te das cuenta de que la situación no es lo que parece. Las pesas de la primera persona son relativamente pequeñas. Te acercas para observarlas mejor, y ves que tienen un cinco escrito: 5 quilos. No está mal, pero no es nada del otro mundo.

Las de la otra persona, en cambio, son enormes. Ahora que las has visto, no entiendes cómo no te has dado cuenta antes. Son las pesas más grandes que jamás has visto. Si no lo estuvieras viendo con tus propios ojos, no creerías que algo así pudiera ser posible. Te pones a su lado para ver el número que indica el peso, y tienes que mirarlo dos veces para asegurarte. No es un cinco, ni un diez ni un cincuenta, es un mil. ¡Mil quilos! ¡En cada mano!

Y lo más increíble es que las está levantando. Está sudando, sí; está temblando, sí; y le está costando mucho. Pero las está levantando.

Pues esto es lo que tú estás haciendo. Esto es lo que tú eres.

Los que nos quedamos, los que estamos en el lugar que tu llamas “el otro lado”, no estamos haciendo lo que tú haces. Si nos miras, tenemos mejor aspecto. No sufrimos, y la luz nos rodea constantemente. Tú nos llamas ángeles, y crees que somos seres superiores.

No lo somos.

Simplemente estamos más descansados. Simplemente tenemos menos peso encima.

¿Te das cuenta de quién es realmente importante aquí? ¿Te das cuenta de quién es el fuerte?

La Razón de Todo Esto

Quizás te preguntas: ¿y todo esto para qué?

Pues por un motivo muy sencillo: para aumentar la luz del universo. Esto es lo que estás haciendo aquí. Gracias a tu trabajo, el universo entero (¡el universo entero!) se está convirtiendo en un lugar mucho más luminoso.

Fíjate en una cosa: cuando quieres desarrollar una determinada capacidad, ¿qué haces? Trabajarla a fondo, ¿verdad? Si quieres ser un buen escalador, subes montañas cada vez más altas; si quieres tener un cuerpo fuerte, levantas pesas cada vez más pesadas, etc. Para crecer, necesitamos superar retos, y necesitamos que los retos sean cada vez más grandes.

Pues con la luz sucede lo mismo: para que crezca hay que hacerla trabajar.

Este es el motivo por el que existe la oscuridad. La oscuridad no es un error. Dios no se equivocó. La oscuridad es una creación que permite que la luz crezca. ¿Crees que las pesas de un gimnasio son una equivocación? En absoluto, ¿verdad? Son una creación que permite trabajar el cuerpo. Pues la oscuridad es una creación que permite trabajar la luz. La oscuridad son las pesas que hace que el amor crezca.

Por esta razón creamos oscuridad, y lo hacemos siendo plenamente conscientes de lo que hacemos. A menudo os preguntáis: ¿por qué Dios permite que la oscuridad avance tanto? Pues por el mismo motivo que hace todas las demás cosas: por amor.

Tú creaste la Tierra, y lo hiciste por amor. Y, una vez creada, la sumergiste en la oscuridad, y también lo hiciste por amor.

Empezaste poco a poco. Al principio, la Tierra era un lugar pacífico e iluminado. No podía ser de otra manera, pues sois ángeles los que la pobláis. Pero, lentamente, empezasteis a hundirla en la oscuridad. Primero un poquito, luego un poco más, y luego aún un poco más.

¿Sabes en qué momento parasteis? En el momento en que llegasteis al nivel máximo de oscuridad que el universo había experimentado nunca. Así es como se crece, ¿verdad? Cuando alguien quiere aumentar su fuerza muscular, coge el peso máximo que puede levantar, y le suma un quilo más.

Pues esto es lo que hicisteis. Pusisteis un quilo, y luego otro, y luego otro, hasta llegar al peso máximo que el universo jamás había soportado. Y cuando llegasteis a ese punto, pusisteis un quilo más.

Y llegado este momento, entonces dijisteis: “ahora, esto lo vamos a levantar”.

Y lo hicisteis.

Nadie sabía si ibais a poder o no. Nadie lo había hecho antes. Pero lo hicisteis.

¿Empiezas a entender quién eres realmente?

Oh, aún os cuesta, sin duda. Aún estáis sudando y jadeando. Pero lo habéis hecho. Lo habéis levantado.

¿Entiendes lo valioso que eres? ¿Entiendes por qué te amamos tanto?

Ojalá lo entiendas. Te lo mereces.

Te mereces ver lo grandioso que eres.

photo credit: Vainsang via photopin cc

50 pensamientos en “¿Por Qué Estás Aquí?”

  1. MUCHÍSIMAS GRACIAS, Jan por enviarme ese escrito. Es realmente precioso, m h emocionado muchīsimo leyéndolo.
    No encuentro más palabras.
    SOLO MIL GRACIAS.

  2. Muchas gracias, Jan.
    Efectivamente es un mensaje lleno de AMOR. Es como un bálsamo para el alma, un soplo de aire fresco que permite continuar caminando, y confiando.
    Un abrazo y muchísimas gracias por compartir, amar e inspirar.
    Elena

    1. No sabes cuánto me alegro, Elena. Al principio dudé de si más gente se sentiría identificada con un mensaje así. Me ilusiona mucho ver que sí, y que somos muchos los que tenemos ganas de seguir adelante y convertir este planeta en un lugar lleno de luz. Un abrazo y gracias por estar aquí.

  3. Gracias Jan!
    Muy interesante. La verdad creo que de eso se trata todo: de comprender bien quiénes somos realmente. Así podremos entender el propósito del porqué y, principalmente, el para qué estamos aquí.
    ¡Un abrazo!

    1. Yo también creo que esta es la clave: entender bien quienes somos y qué hemos venido a hacer aquí. El hecho de no saberlo es lo que hace que nos cueste tanto encontrar nuestro camino. Un abrazo!

  4. Este enorme artículo ha venido a mí en el momento oportuno, cómo no…

    Gracias por tus palabras, gracias.

    Un abrazo con todo el amor!

  5. Jan, ¿si ya estamos en la luz cuando somos ángeles? ¿Para qué creamos un lugar sin luz?.

    La verdad tu artículo me ha dejado un poco descolorado, será fruto de mi poca luz.

    Un saludo, gracias.

  6. Perdona si soy negativo en esta situacion, pero en todas las dicipli
    nas, deportes, profeciones, etc., las personas hacen lo maximo por
    hacer lo mejor, y muchos llegan a ser lo maximo en esto u lotro, pe
    ro que pasa despues, se vienen los años encima y ahora vas cuesta
    abajo, y todos los logros que conquistaste, sea lo que fuere, quedan
    disminuidos e inclusive cero y todo tu esfuerzo por ser el mejor, es
    tan solo un sueño y toda esa luz disminuye y me sigo preguntando-
    es esto tiempo perdido el esforzarse por alcanzar metas ?….o sea–
    estamos cuando comenzamos y en algunos casos peor, pero en fin
    seguiremos luchando, preguntando, esforzandonos a sabiendas de
    cual es el fin de todas formas.
    Reconozco que en este caso soy pesimista pero asi lo expreso como
    lo siento, sin mascaras.
    Un abrazo.
    Enrique Camacho Mejia.

    1. Es una buena comparación, Enrique. Lo que pasa es que en el universo en general los años no cuentan como aquí. Y cuando la luz aumenta, luego no disminuye. Pero es verdad que mientras estamos en este planeta cuesta ver lo hermoso de lo que estamos haciendo aquí.

  7. Hola Jan, acabo de encontrarte y al leer este articulo y el de El Sentido de la Vida Humana y el Reto que Te Motivó a Venir Aquí , me han sorprendido para bien, ya que es algo que se hace muchos años. Y que haya personas que sientan las mismas cosas me emociona.
    Gracias por hacerme sentir menos sola.

    Un abrazo y te deseo lo mejor.

  8. Me siento diminuta. Lamentablemente, no logré ver lo grandiosa que soy. Tengo un buen corazón y no soy mala. Este artículo me hace sentir confundida. Voy a leerlo mañana de nuevo, a ver qué sucede. Gracias Jan!

    1. A la mayoría de nosotros nos cuesta ver nuestra grandeza, forma parte de la naturaleza humana. Pero somos grandes, sin duda, todos y cada uno de nosostros. Tú misma lo dices: tienes buen corazón, ¿qué puede haber más grande que esto?

  9. Muy bueno Jan!
    Sigue arriesgándote. Dános tu mensaje. Gracias por tenernos en tan alta estima como para creer que lo vamos a comprender. Y sí, nuestro ser esencial sí que lo entiende porque le ayudas a recordar para que vino aquí usando este “traje espacial” cuerpo-mente.
    Saludos!

  10. Ayer encontré tu Blog. Es maravilloso lo que públicas. .como haces reflexionar desde el amor. Necesitaba mucho esto. Sos un faro en ese momento en mi vida. Gracias infim

  11. Precioso mensaje de alma a alma Jan, sin duda alguna eres pura luz y por eso siento el amor que emanas en tus palabras, conecto plenamente con todo lo que nos cuentas!! Gracias por existir

  12. Hola amigo…soy un joven la verdad es que nunca he sido aficionado a la lectura ni a los estudios… mas bien soy de barrio, he encontrado tu blog no por casualidad ya que llevo unos años buscando mi camino, en mi caso nose si es especial o hay mas que lo pasan en silencio como yo…me gustaria saber mas no quiero contartelo por aqui si hay una manera mas privada de contactar contigo te lo agradeceria mucho porque a decir verdad necesito ayuda sincera…creo que aprenderas mucho con mi realidad y te sorprenderas espero que puedas ayudarme un abrazo

  13. Jan
    No te imaginas lo oportuno que ha sido tu mensaje de hoy!
    Te sigo hace un año y hoy es como si me hablaras solo a mí.
    Tantas preguntas y hoy he recibido respuesta a través de tu mensaje.
    GRACIAS SER DE LUZ

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