Cómo Hacer Tapping a los Demás (para Ayudarlos de Verdad)

Cómo Hacer Tapping a los Demás (para Ayudarlos de Verdad)

Cómo hacer tapping a los demásHoy hablaremos de una duda muy habitual en tapping: cómo hacer tapping a los demás.

El tapping es una terapia con un procedimiento muy simple, y esto hace que sea muy indicada para que cualquier persona pueda aprenderlo y utilizarlo por su cuenta.

Pero esta no es la única utilidad del tapping, ni mucho menos; también podemos usarlo con otras personas de nuestro entorno: hijos, amigos, familiares, pacientes…

En este artículo hablaremos de cómo hacerlo. Veremos que hay diferentes situaciones distintas, y explicaremos cómo hacerlo en cada caso.

Qué Es el Tapping (por si no lo conoces)

El tapping es una terapia muy sencilla que sirve para sanar bloqueos. Cualquier tema que consideres que es un bloqueo, con tapping lo puedes abordar: problemas físicos, problemas emocionales, creencias limitantes, traumas, conflictos, etc.

Y el procedimiento es muy simple. Solo tiene dos pasos principales:

  1. Definir con frases lo que queremos sanar.
  2. Decir las frases en voz alta mientras nos golpeamos suavemente unos puntos del cuerpo.

Los puntos son siempre los mismos, independientemente de lo que queramos tratar; lo único que hay que ir cambiando son las frases.

Por ejemplo, si quieres tratar un dolor de cabeza con tapping, puedes buscar una frase que describa el dolor –por ejemplo, “me duele la cabeza”–, y luego ir diciendo la frase en voz alta mientras vas golpeando los puntos de tapping. Y lo mismo si quieres tratar cualquier otro tema. Solo tienes que cambiar la frase.

Si no lo has hecho nunca, tienes los puntos explicados con detalle en este artículo: ¿Qué Es el Tapping? – Manual Básico para Empezar en 5 Minutos.

Y si quieres profundizar más, puedes mirar este vídeo sobre cómo hacer una sesión completa: Cómo Hacer una Sesión de Tapping Completa.

Caso 1: Cómo hacer tapping a una persona que nos lo ha pedido

Una vez hecho este breve resumen del tapping, entramos en el tema de hoy: cómo hacerlo a otras personas. Y, para ello, haremos una clasificación de dos posibles situaciones distintas: cuando la otra persona nos pide que le hagamos tapping, y cuando no nos lo pide.

Esta diferenciación es muy importante, porque no es lo mismo que la otra persona quiera hacerlo y quiera participar en la sesión, que que no quiera hacerlo. Si quiere participar, podemos hablar con ella y hacer la sesión conjuntamente. En cambio, si no quiere participar, tenemos que hacerlo nosotros solos.

En el primer caso, cuando la otra persona nos pide que le hagamos tapping, ya sea un familiar, un amigo o un paciente en una consulta profesional, nuestro principal papel como terapeuta es acompañarla en el proceso de buscar las frases. Tenemos que guiarla en el proceso de conectar con lo que siente para encontrar las frases más adecuadas.

Este proceso es el más importante en tapping, porque la efectividad de esta terapia depende directamente de las frases. Las frases son las que determinan los resultados que obtenemos.

Y para obtener buenos resultados, las frases deben ser específicas y detalladas. Cuanta más información tengan y mejor reflejen lo que queremos tratar, mejor funciona.

Es decir, si queremos tratar un dolor de espalda, es mucho mejor hacer frases detalladas sobre el dolor exacto, que simplemente decir “me duele la espalda”. O si queremos tratar un miedo, es mucho mejor buscar frases específicas sobre lo que sentimos y por qué lo sentimos, que simplemente decir “tengo miedo”. Cuanta más información, mejor.

Además, en los casos más complejos, no se trata únicamente de hacer frases sobre los síntomas que tenemos. Muchas veces hay emociones y creencias profundas enterradas, y hay que descubrirlas y sanarlas para poderlas liberar.

Por esta razón, si alguien te pide que le hagas tapping, tu papel es acompañarla para descubrir qué siente exactamente y hacer frases profundas y específicas. Para ello, debes hacerle preguntas sobre lo que le preocupa realmente e irla guiando para que conecte con las raíces de lo que le pasa (te dejo un artículo sobre cómo descubrir nuestras creencias más profundas, que puede serte útil en este camino).

En este proceso, es muy importante que las frases definitivas con las que hacer tapping las elija la otra persona. Tú puedes acompañarla y hacerle propuestas, pero la última palabra debe tenerla ella, porque solo ella sabe lo que realmente siente.

Una vez tengáis las frases, los golpes se los puede dar ella misma o se los puedes dar tú, como os sea más cómodo. Lo que sí es importante es que sea ella quien las diga en voz alta.

Caso 2: Cómo hacer tapping a una persona que no nos lo ha pedido

El segundo caso, y el más habitual entre amigos y familiares, es que la persona a la que le queremos hacer tapping no nos lo haya pedido, sino que seamos nosotros los que creamos que le podría ser de utilidad.

El primer paso en este caso es sencillamente proponérselo. Podemos hablar con ella para explicarle que existe una terapia muy simple llamada tapping y proponerle si quiere hacerlo. Si le interesa, podemos explicarle cómo hacerlo para que se lo haga ella sola, o podemos acompañarla como en el caso uno.

Pero puede ser que no quiera hacerlo (o que no esté en condiciones de hacerlo: niños pequeños, algunas personas muy mayores, etc.), y que aun así nosotros sigamos pensando que sería positivo para ella. ¿Qué podemos hacer entonces?

Pues hay dos opciones principales. La primera es hacerle tapping a distancia sin que ella lo sepa. Yo personalmente no soy partidario de seguir esta vía, pero es una posibilidad. Y la manera de hacerlo es imaginarte mentalmente que eres la otra persona y hacerte tapping a ti como si fueras ella.

El motivo por el cual no soy partidario de hacerlo así es que, por un lado, estamos interviniendo en la vida de la otra persona sin su consentimiento; y por otro, es muy difícil que encontremos las frases más adecuadas, porque nosotros no sabemos lo que realmente siente.

Por esta razón, yo casi siempre prefiero otra opción, que es hacernos tapping a nosotros mismos para tratar nuestra preocupación por la otra persona. Si hay una persona que tú querrías que hiciera tapping, significa que estás preocupado por ella. Pues puedes hacerte tapping a ti para tratar tu preocupación.

Por ejemplo, si estás preocupado porque tu hijo tiene problemas en la escuela, puedes hacerte tapping con frases del tipo: me preocupa la situación de mi hijo, no sé si será capaz de gestionarlo, lo veo muy afectado, etc.

O si estás preocupado por un amigo enfermo, puedes hacer tapping con frases como: tengo miedo de que no se recupere, creo que el pronóstico no es bueno, lo veo con mal aspecto, etc.

Estas frases son solo ejemplos, por supuesto; no significa que haya que usar estas en concreto. En cada caso debes escucharte bien y analizar lo que sientes.

Y puedes hacerlo en cualquier otra situación. Sea como sea tu preocupación por otra persona, puedes buscar frases sobre lo que sientes y piensas, y hacerte tapping para sanarlo.

De entrada, esto puede parecer poca cosa, porque nos estamos tratando a nosotros y no a la otra persona. Pero es muy poderoso, porque cuando cambiamos la manera como miramos las situaciones, hacemos que cambien también las situaciones mismas.

Este es un tema muy profundo del que hablamos a menudo en el blog: nuestros pensamientos afectan a la realidad (más sobre esto aquí). Y en el caso concreto de las demás personas, lo que pensamos y creemos sobre ellas afecta a su vida (más sobre esto en este artículo sobre cómo ayudar a los demás).

Así que, si estás preocupado por otra persona, ya sea un hijo, un amigo o cualquier otra persona, es muy importante que trates tus pensamientos, tus creencias y tu preocupación por ella.

Aparte de esto, también puedes hablar con ella para proponerle hacerse tapping si quiere, o incluso hacerle tapping a distancia sin que ella lo sepa si crees que es conveniente (como te he comentado, yo no soy partidario de hacerlo, pero es una opción).

Pero lo más importante es que te trates a ti. Cuanto más tranquilo estés tú por dentro, y cuanto más luminosa sea la mirada con la que observas a los demás, más energía amorosa y constructiva proyectarás.

Y este es el mejor regalo que le puedes hacer a cualquiera que esté en tu entorno.

Un gran abrazo,

Jan

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